RABANALES 21: OTRA PERSPECTIVA.


Juan Fernández Haeger
Catedrático de Ecología
Facultad de Ciencias
Diego Llanes Ruiz
Catedrático de Genética
Facultad de Veterinaria

Publicado el 17-03-05 en ABC de Córdoba (página 35)

Por las noticias de prensa de estos últimos días, el proyecto de Rabanales 21 tendrá pronto el visto bueno de la Junta de Andalucía (ABC y El Día, 9 de marzo). El último escollo para el inicio de las obras y comienzo de la venta de parcelas parece que ha sido superado. Cerca de un centenar de posibles compradores han manifestado su interés por instalarse allí.

Hace aproximadamente un año, la protesta de un grupo de profesores de la UCO saltó a la prensa cuando nos opusimos a la recalificación de una parte considerable de la Finca Experimental del Campus de Rabanales de la Universidad para suelos de tipo industrial. Esta recalificación, que ahora definitivamente se aprueba, abre las puertas a la instalación de lo que definíamos como Polígono Industrial, que algunos se empeñan en llamar Parque Tecnológico, y a la ubicación de un recinto ferial

Los miembros de la UCO que en su día nos opusimos al cambio de usos de los terrenos universitarios y, lo que nos parecía más importante, al cambio de la titularidad pública de unos terrenos universitarios a manos privadas (léase accionistas de Rabanales 21 S.A.), somos firmes defensores de la relación de I+D+i entre las universidades y las empresas. También creemos que Córdoba necesita un incremento en su desarrollo productivo industrial y, por tanto, de la existencia de terrenos donde estas industrias puedan desarrollar su actividad. Así mismo, nos parece magnífico que la ciudad cuente con un buen recinto ferial. Pero, por encima de todo, como universitarios, nos parece que Córdoba debería procurarse también la mejor Universidad posible.

Por razones históricas, nuestra Universidad está ligada a los aspectos agroalimentarios, que son los que la diferencian en Andalucía del resto de universidades. Dedicar una parte sustancial de lo que podía ser la Finca Experimental del prometido Campus Agroalimentario a los usos que en última instancia decida una sociedad anónima, como es Rabanales 21 S.A., condicionará, a nuestro entender, de forma importante el potencial docente e investigador y el futuro desarrollo de la UCO como la primera y única Universidad agroalimentaria andaluza.

Nunca nos opusimos a la creación de suelo industrial para el desarrollo económico de la ciudad, ni a la creación de un Recinto Ferial. Nos opusimos, y aún hoy nos oponemos, a que estas actividades se ubiquen necesariamente en los terrenos públicos propiedad de la Universidad. Los usos de esos terrenos deberían ser en su integridad para investigación y docencia (funciones básicas de la Universidad) y, en su caso, para el desarrollo de proyectos tecnológicos innovadores basados en la investigación y docencia desarrollada en sus laboratorios y aulas. En la finca, hoy propiedad de Rabanales 21 S.A., se deberían crear las bases del conocimiento en las que asentar un Parque Tecnológico digno de tal nombre.

Queremos recordar a nuestras autoridades locales, provinciales y regionales que la UCO tiene un bien ganado prestigio en actividades investigadoras relacionadas con los sectores de la Agricultura, la Ganadería y las Ciencias. No en vano es la sede de la única Facultad de Veterinaria y de la primera escuela de Agrónomos y Montes de nuestra región y dispone de titulaciones como las de Ciencias Biológicas, Medio Ambiente, Bioquímica, Tecnología de los Alimentos y Químicas, lo que compone una magnífica base de conocimientos donde iniciar un desarrollo industrial sostenible y necesario, si conseguimos entre todos que los agentes económicos, léase empresarios y emprendedores, apuesten por el desarrollo tecnológico de nuestra ciudad.

Aunque la relación de empresas interesadas en instalarse en Rabanales 21 no ha trascendido, mucho nos tememos que su actividad industrial poco o nada tenga que ver con la agroalimentación. Las actividades de investigación y docencia relacionadas con la informática, aeronáutica, robótica, telecomunicaciones y de ingeniería industrial en general, ocupan un lugar destacado en las Universidades de Málaga y Sevilla, donde se sitúan ya tres Parques Tecnológicos. En la Universidad de Córdoba, estas actividades, pese al esfuerzo de muchos compañeros, comparativamente con las agroalimentarias y científicas, no aparecen como determinantes de nuestra universidad. Por tanto, las empresas cuya actividad se dirijan a estas áreas, aportarán escaso beneficio al conjunto de la Universidad de Córdoba y ninguno al desarrollo del Campus Agroalimentario de Rabanales.

Finalmente, no queremos ni debemos olvidar el esfuerzo económico y personal que ha significado el traslado de gran parte de la Universidad a este Campus, en un principio Agroalimentario, que ahora queda sin objetivo claro.

Por todo ello, desde nuestra posición como universitarios cordobeses, no podemos entender la postura de las instituciones públicas incluidas en Rabanales 21 SA, (Consejería de Innovación, Ayuntamiento, Diputación y las Consejerías implicadas en la autorización de los cambios de usos del suelo) que deberían haber contemplado el problema con una perspectiva más global.

Por el contrario, sólo nos cabe felicitar al resto de agentes participantes en Rabanales 21 (Cajasur, El Monte y PRASA) por el beneficio que obtendrán gracias a que la Universidad de Córdoba ha puesto a su disposición unos terrenos que probablemente ni de lejos pensaban obtener tan fácilmente.

Con este escrito sólo se pretende dar a conocer al conjunto de la sociedad cordobesa que desde dentro de nuestra Universidad seguiremos levantando la voz para que los perjuicios que nos tememos para la Universidad sean los menos y para recordar a los órganos de gobierno universitario que deben cumplir todo aquello que fue acordado para que Rabanales 21 sea un verdadero Parque Tecnológico, que beneficie no sólo a los accionistas de Rabanales 21 S.A., sino que sirva para la mejora de la investigación y docencia de la Universidad de Córdoba, únicos objetivos que justifican la existencia de una Universidad Pública.

¿Qué Educación Superior Europea?


MANIFIESTO DE PROFESORES E INVESTIGADORES UNIVERSITARIOS

Para firmar el manifiesto, haz clic aquí: http://147.96.40.211/formulario.cfm

Los abajo firmantes, catedráticos, profesores titulares, profesores contratados, investigadores y becarios de investigación de diversas universidades de la Unión Europea, en tanto que responsables ante la sociedad de diferentes campos de conocimiento (si bien a título personal y no en representación de nuestras respectivas instituciones), deseamos manifestar públicamente nuestra preocupación ante la orientación que el proceso de construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior está adoptando en lo que a las reformas de las estructuras educativas se refiere, así como a la noción misma de universidad y de su papel en la educación superior. Conscientes como los que más de la necesidad de transformaciones profundas que contribuyan a su mejora, no por ello dejamos de advertir la necesidad de un debate público en el que puedan someterse a crítica algunos aspectos de especial relevancia.

Nos preocupa que las transformaciones de la universidad se planeen sin el indispensable debate público o que en este debate las numerosas voces que han de intervenir en él no dejen escuchar las opiniones de profesores y estudiantes universitarios.

Nos preocupa que, so pretexto de que la universidad debe estar al servicio de la sociedad, lo que nadie niega, proliferen las agencias e instituciones extrauniversitarias, que dominadas por el poder político de turno o por poderosos grupos de presión dirijan la política intrauniversitaria.

Nos preocupa que, con el argumento de que la universidad debe atender a las demandas sociales, haciendo una interpretación claramente reduccionista de qué sea la sociedad, en realidad se ponga a la universidad al exclusivo servicio de la empresas y se atienda únicamente a la formación de los profesionales solicitados por éstas.

Nos preocupa que de manera expresa se menosprecien otro tipo de demandas sociales de no menor importancia, desligadas de intereses mercantiles y directamente relacionadas con objetivos perseguidos por una parte del alumnado universitario como son la adquisición de una sólida formación teórica en una determinada especialidad científica o humanística, o el cultivo de muy diversas artes y saberes, todo lo cual constituye una parte del patrimonio cultural europeo digno de ser preservado y transmitido.

Nos preocupa que los cambios no sean respetuosos con la idiosincrasia de cada uno de los estudios universitarios y se aplique un modelo único para todas las titulaciones en el que domine casi por completo la profesionalización en el marco de una concepción claramente utilitarista del conocimiento. En particular nos preocupa que los criterios de la llamada “evaluación de la calidad” se conviertan en rígidos moldes que pongan fin a la necesaria diversidad de los estudios universitarios.

Nos preocupa que, anegados en la denominada por algunos “cultura de la calidad”, termine gestionándose la universidad al modo de una empresa, lo que de hecho implica concebirla como un negocio del sector de servicios, al tiempo que el conocimiento se convierte en una mercancía y los alumnos en clientes.

Nos preocupa que ciertos “expertos” en educación universitaria hayan convenido que la adaptación de los estudiantes al mercado de trabajo sea la única finalidad de la formación universitaria y deba traducirse en la adquisición de “habilidades, destrezas y competencias”, lo que de hecho supone un vaciamiento de contenidos enmascarado en un nuevo lenguaje de origen extra-académico. Muy especialmente nos preocupa que nuestras autoridades académicas hayan comenzado a hablar de la adquisición de conocimiento como el “elemento limitante”, a modo de un viejo traje del que cuanto antes convendría despojarse.

Nos preocupa que entre los no explicitados objetivos del nuevo auge que estos supuestos “expertos” en educación han decidido conceder a las mencionadas competencias, habilidades y destrezas en detrimento de los conocimientos propios de cada disciplina, figure, al menos en el caso específicamente español, el deseo de abordar por la puerta falsa el problema del fracaso escolar de los estudiantes derivado a su vez de la inadecuada formación con la que acceden a la universidad y que ha llevado a muchas facultades a tener que crear grupos cero con el fin de paliar dicho problema.

Nos preocupa que, en este contexto y bajo el lema “de la enseñanza al aprendizaje”, la necesidad de reflexión pedagógica, imprescindible para la mejora de la enseñanza universitaria, se convierta en el pretexto para otorgar a una particular disciplina académica, la psicopedagogía, la función de marcar la pauta en las demás. Y que semejante transformación no desemboque en otra cosa que en un aumento desmesurado del trabajo burocrático del profesor (programación, temporalización, fichas, guías docentes), que merme sus energías sin aumentar la calidad de su docencia. A la vista de lo sucedido con la enseñanza secundaria, en el caso español esto resulta especialmente alarmante.

Nos preocupa que caminemos hacia una Universidad cuyo profesorado no va a ser valorado fundamentalmente por sus méritos docentes e investigadores, sino por su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) y a la pedagogía del “aprender a aprender”, y por tanto a una Universidad definida por la menor exigencia de cualificación de sus investigadores y docentes (lo que, desde luego, permite abaratar sus costes).

Nos preocupa que no se afronte la reforma universitaria con un estudio serio de las necesidades económicas (posible aumento de plantilla, remodelación de edificios, nuevos equipamientos), sin lo cual está condenada al fracaso. Ello, a su vez, se relaciona con la pretensión de que la actual reforma educativa se lleve a cabo sin una financiación estatal incrementada (“coste cero”).

Nos preocupa más específicamente que los vientos políticos corran en la dirección de reducir el peso económico del sector estatal en la educación, así como de condicionar la financiación pública a la previa obtención de financiación privada (eufemísticamente denominada “externa”), hasta el punto de llegar a convertir esta exigencia en un sorprendente requisito de calidad (tal y como ha sucedido con las menciones de calidad de los programas de doctorado). Así, como resultado de un nuevo sistema de financiación universitaria, nos preocupa que las universidades se vean abocadas a concebir su propia labor como la exclusiva producción de aquellas mercancías por las que las empresas estén dispuestas a pagar.

Nos preocupa que se acentúen las diferencias sociales en el acceso a la educación superior: tememos sobre todo que, en la mayoría de las universidades, los títulos de grado acabarán significando tan sólo un mero “pase” al mundo laboral, mientras que los títulos de posgrado, los que verdaderamente van a introducir la diferencia en punto a la cualificación, se convierten en un negocio.

Nos preocupa que la formación continua y la flexibilidad curricular de profesores y alumnos, propiciadas por la reforma, constituyan la ocasión y la excusa para una educación superior menos cualificada en la que, de hecho, se contribuya a formar futuros asalariados en peores condiciones laborales y sometidos a la extrema movilidad por territorio europeo que exijan los empleadores. 

Nos preocupa, en fin, que la comunidad universitaria no exija ser escuchada, optando por el “sálvese quien pueda” o, como denuncia la Universidad de París 8, por el “cada uno para sí y el mercado para todos”. Lo que está en juego es el futuro de la educación superior en el seno del Estado Social de Derecho.

Madrid, marzo 2005

Para firmar el manifiesto, haz clic aquí: http://147.96.40.211/formulario.cfm

mailto:estamospreocupados2007@yahoo.es 
http://fs-morente.filos.ucm.es/debate/inicio.htm 
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