La calificación de los alumnos.


Diego Llanes Ruiz.
Catedrático de Genética.

La calificación de los alumnos.

La función más importante del profesorado universitario.

Aunque son muchos los cambios a los que está sometida nuestra universidad, su función principal, aportar profesionales capacitados a la sociedad, permanece intocable. Esta función tiene mucho que ver con los procesos de evaluación que el profesor realiza de sus alumnos.

Acuerdos recientes del Consejo de Gobierno olvidan este hecho, ya que las normas que nos hemos dado sobre este asunto tan trascendental – Estatutos y Reglamento de Régimen Académico – parecen existir sólo en el momento de ser publicadas. No hay un seguimiento para su puesta al día y así evitar arbitrariedades y desajustes y, lo que es peor, llegan a ser ignoradas sin ambages.

Me referiré extensamente a un reciente acuerdo del Consejo de Gobierno de la UCO (1-06­07) que ha puesto en cuestión la función práctica más importante del profesorado universitario: la calificación de la actividad de los alumnos a los que se imparte docencia, otorgando esta función a profesores ajenos a la materia que van a evaluar.

Otro acuerdo del último Consejo de Gobierno, (5-10-07) requeriría también un extenso comentario, que dejo para otro momento, me refiero a “la aprobación de propuestas de una Facultad, para la creación de Tribunales atendiendo a las reclamaciones de un grupo de alumnos”. En este caso el Consejo de Gobierno ignora por completo la normativa de la UCO e improvisa e inventa sobre la marcha la “normativa aplicable y aplicada”. Además, para mí sorpresa, el acuerdo fue “aprobado” previamente por la Comisión de Docencia de la Universidad.

Puedo imaginar una universidad con profesores que no investiguen o lo hagan en aspectos socialmente intrascendentes y que además no transfieran sus conocimientos a las empresas; pero no puedo imaginar una universidad con un profesorado que no sea el último responsable de evaluar (mejor bien, que mal) la labor y conocimientos de los alumnos a los que impartió docencia.

Para aquellos profesores y alumnos de la UCO que no reparan en los estatutos, reglamentos y demás normativa que nos rigen, tengo que decir que la UCO tiene aprobado un Reglamento sobre Régimen Académico de los Alumnos (CG. 7-5-04), donde, entre otros aspectos, se abre la posibilidad de que el alumnado reclame la justeza de la calificación otorgada a su examen; recurriendo, primero directamente al profesor(a) y después al departamento.

Se trata de revisar exámenes. Las normas sólo contemplan la realización de “nuevos” exámenes con tribunal para alumnos en sexta o séptima convocatoria. Sin embargo, el Consejo de Gobierno del 5-10-07, autoriza exámenes paralelos – tribunal y profesor – a la libre elección de los alumnos, para una asignatura de esta universidad. El incumplimiento normativo es evidente.

En la revisión de exámenes, el reglamento posibilita que el alumno disconforme con su calificación pueda recurrir al Consejo de Gobierno. Literalmente, el articulo 36.c dice: “el alumno podrá recurrir al Consejo de Gobierno mediante un escrito razonado, en el plazo de un mes a contar desde el recibo de la notificación. El Consejo de Gobierno arbitrará las medidas oportunas para que se realice una nueva revisión y decidirá teniendo en cuenta el curriculum del alumno y el informe técnico solicitado al Departamento para esta nueva revisión”. (Las negritas son mías) 

Lo original de este reglamento, comparado con el de otras universidades, es la posibilidad para realizar una nueva revisión del examen, “la tercera”, teniendo en cuenta aspectos externos al propio examen. 

Durante los tres años de vigencia del articulo 36c, o ningún alumno recurrió a él o el Consejo de Gobierno no aceptó los recursos “razonados”. Por tanto, esta tercera revisión o no se produjo, o de haberse producido nunca cuestionó la calificación dada por el profesor y el departamento.

Sin embargo, el Consejo de Gobierno del día 1 de junio 2007 procedió a modificar la calificación de Suspenso de un examen (calificación que fue mantenida tras pasar las dos primeras instancias de revisión previstas en el Reglamento de Régimen Académico – el profesor(a) y el Consejo de departamento – por la de Aprobado. La resolución dice textualmente: “El Consejo de Gobierno de la Universidad de Córdoba acuerda ACEPTAR la propuesta del Tribunal nombrado…, y considerar superado el examen objeto de este Recurso con la calificación Aprobado (5.0) y solicitar la correspondiente Diligencia en Acta. (Negritas en el original). He omitido el nombre del alumno por ser irrelevante para el fondo de la cuestión.

Creo que el CG de la UCO no ha medido las consecuencias que puede tener esta decisión en los procesos de evaluación del alumnado. En mi opinión, el reglamento adolece de la claridad y garantías necesarias, en este punto 36.c, para que su aplicación, en el cambio de la calificación de un examen, no sea considerada como arbitraria. 

Tras el acuerdo, cualquier alumno suspenso en un examen, incluso en exámenes parciales, tiene la posibilidad de que la nota obtenida sea modificada en el Consejo de Gobierno. Para ello, el alumno debe dedicar sus esfuerzos en conseguir que “su escrito razonado” obtenga los apoyos suficientes de los miembros del Consejo de Gobierno.

Dado que son miles las calificaciones de exámenes que se realizan por parte del profesorado ¿por qué este acuerdo sobre una de ellas es importante? Su importancia radica en que por primera vez se retira al profesor(a) que imparte la materia y a los especialistas que forman el departamento la capacidad de reevaluar un examen concreto, pasando la capacidad a un Tribunal de no especialistas.

¿Cómo tratan otras universidades de nuestro entorno problemas similares? Reconociendo los problemas que pueden surgir a un alumno con la superación de ciertas materias de la carrera, muy especialmente en aquellas que le impiden finalizar los estudios, han desarrollado los llamados Tribunales de Compensación. 

La actuación del Consejo de Gobierno, aunque se quiera comparar, no tiene nada que ver con los Tribunales de Compensación existentes en varias universidades españolas y europeas de los que puedo ser defensor. Normalmente, estos tribunales funcionan para alumnos(as) con sólo una asignatura pendiente para finalizar la carrera y que además han cursado de 4 a 6 veces la materia y sus prácticas. Estos tribunales nunca se atreven a “revisar” la calificación concreta dada por el profesor y el departamento. El tribunal abre la posibilidad de aprobar la materia, completamente al margen de una calificación concreta de un examen específico, y ajena, además, a la opinión del departamento. Por tanto, no se trata de corregir, en base a no se sabe muy bien que criterios, la calificación de un examen dada por profesores de la especialidad, si no en juzgar la labor realizada por el estudiante durante todos sus años de estancia en la Universidad. Y, finalmente decidir si, en conjunto, está en posesión de los suficientes conocimientos y competencias profesionales para obtener el título académico al que opta, al margen de la calificación de un examen concreto.

Tratándose de un tema de tanta trascendencia, se me ocurre, como profesor de la UCO y queriendo ser constructivo, pedir al Consejo de Gobierno que inicie el proceso para modificar el mencionado Reglamento de Régimen Académico a la luz de la experiencia adquirida en este caso y en otros similares y que evite improvisar e inventar normativa para cada nuevo caso que vaya surgiendo, precisando los criterios, el alcance y el ámbito de aplicación de la revisión y realización de exámenes en cada una de las instancias. Lo que dará garantías tanto al alumno y como al profesor. Todo ello sin poner en cuestión que la calificación del trabajo y conocimientos de los alumnos compete exclusivamente al profesor(a) que imparte le haya impartido la materia de examen1. También sugiero que para salvaguardar las posibles incompatibilidades departamento/profesor y alumno, se estudie la creación de los Tribunales de Compensación, ahora que debemos reformar nuestros Estatutos2 .

Con este escrito persigo que la función, en la práctica, más importante del profesorado, la calificación de la labor de nuestros alumnos, ya de por si sometida a importantes y constantes presiones, no corra el riesgo de ser además una nueva moneda de cambio del amiguismo de los grupos de presión universitarios y extra universitarios.

1 Articulo 125 de los Estatutos de la UCO. 
2 La creación de los Tribunales de Compensación fueron rechazados para su inclusión en los actuales Estatutos de la UCO.

071024 La calificación de los alumnos.
071208 [ABC] La calificación de los alumnos.

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