Sugerencias al Plan de Urbanización del Campus de Rabanales


Manuel R. Ortega Girón
2 junio 2009

Si lo que se pretende es la realización de un Proyecto Global de Urbanización del Campus de Rabanales,… ya era hora. Porque si urbanizar es, tal como define el DRAE, acondicionar una porción de terreno y prepararlo para su uso urbano, abriendo calles y dotándolas de luz, pavimento y demás servicios, parece que el Campus de Rabanales debiera haberse urbanizado hace ya poco más de dos lustros. En la porción de terreno aledaña, destinada a un hipotético Parque Científico-Tecnológico (Rabanales 21), si se están haciendo las cosas de una manera ordenada: primero, urbanizar,… después,… ya se verá. Pero claro, las dos situaciones no son comparables: la urbanización del Campus podía esperar a disponibilidades presupuestarias; Rabanales 21 necesita venderse, pues financiado ya lo está.

Pero,… ¿Se trata realmente de un Plan de Urbanización o de una Urbanización simple y llanamente, sin Plan alguno?

Quiero creer que existe una planificación o estudio previo. Sin embargo, la información contenida en el documento PDF divulgado por el vicerrectorado competente, por su formato, presentación y dificultad de acceso y manejo, no transmite esa sensación, sino que más bien me induce a pensar en una deliberada falta de interés en que nos enteremos de lo que se pretende hacer. En esto, y casi solo en esto, estoy de acuerdo con la Profa. De la Hera y otros. Quizás esté en mente del vicerrectorado una campaña de información y debate con los colectivos que acudimos al Campus para trabajar o para estudiar. Sería, no ya de agradecer, sino de justicia, en cumplimiento de las promesas formuladas en su día de fomentar la participación de tod@s en cuanto concierna al interés general.

Obviamente, no partimos de cero. El Campus de Rabanales está a medio urbanizar; ahora toca acabar la faena. Pero hágase atendiendo a necesidades reales y con perspectiva de futuro, sin concesiones oportunistas a ciertas quimeras y fantasías pseudoecológicas. Pensemos en un “Campus real”; el “Campus Virtual” es otra cosa.

La accesibilidad al Campus es, y debe seguir siendo, variada, tal como corresponde a la pluralidad de situaciones de cuantos acudimos a él. Mejorar la accesibilidad es, pues, disponer de todos los medios posibles y apropiados: tren, autobús, coche, moto, bicicleta, patinete, andando,…de momento descartaremos el transporte aéreo. No se trata de imponer a nadie como tiene que venir,… sino que cada uno venga como buenamente pueda y quiera,… Otra cosa representaría una actitud dogmática y totalitaria inaceptable.

La accesibilidad exige una disponibilidad suficiente de plazas de estacionamiento para vehículos. Hodierno, el Campus presenta un manifiesto déficit de aparcamientos y, analizada la situación con memoria y visión de futuro, es más que seguro que ese déficit se incremente considerablemente si no se planifican más aparcamientos a corto y medio plazo.

La movilidad en el Campus es y debe ser, a mi entender, esencialmente peatonal. No hay distancias que justifiquen, y mucho menos exijan, otro tipo de movilidad. Esta movilidad es perfectamente compatible con un tráfico rodado perimetral, máxime cuando el Campus está definido como Zona-30 desde hace años. Otra cosa es que todos respeten la señalización, a pesar de los elementos disuasorios introducidos en el viario que padecemos tanto justos y como pecadores,… democráticamente. La solución no pasa por convertir el viario en un campo minado, como algunos desearían (excluido un hipotético e innecesario carril-bici, claro está), sino en obligar (si, obligar) a cumplir la norma,… aunque parezca raro. 

Referirse a una visión humanizada y sostenible del Campus es algo tan estereotipado y fútil que es como no decir nada. El Campus está “habitado por humanos peatonalizados” desde que acceden al Campus y se incorporan a su trabajo en las aulas, despachos, laboratorios, bibliotecas,… ¿O no es así? Además, los “humanos peatonalizados” disponemos de espacio con instalaciones deportivas, zonas de césped, zonas ajardinadas, fuentes, estanques (láminas de agua), arbolado, zonas de peroles,… para regocijo y asueto de quienes dispongan de suficiente tiempo libre para disfrutarlo. No se eliminen ninguna de ellas; y si fuese necesario cambiarlas de uso, compénsense en otro lugar del Campus. Esas zonas para el esparcimiento y solaz aun no parecen saturadas; pero, si llegasen a estarlo, e incluso desde ya, hay parcela más que suficiente para perderse…

Ciertamente es conveniente “refrescar el Campus” con “arbolado de sombra”. Obviamente, los eucaliptos, aunque dan frutos, no son “árboles frutales”; del mismo modo que, aunque dan sombra, no son “árboles de sombra”. Las farolas también proyectan sombra, pero no son “farolas de sombra”. Sustituir los polémicos eucaliptos por árboles de sombra parece acertado. Sígase el ejemplo de la Facultad de Ciencias de la Educación; evítese el de la Facultad de Medicina (alergias al polen).

En definitiva, el Campus es suficientemente extenso como para que podamos convivir todos, sin que ninguna ideología intente imponer sus creencias o sus obsesiones a la colectividad.

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3 comentarios

  1. Me gustó tu escrito sobre el tema. Goza del principio aristotélico de conducta “en el justo medio está la virtud”.
    Un saludo.

  2. Presta atención a esos seudoecologistas a los que te refieres. Uno de ellos, Gerardo Pedrós, bajo el seudónimo de Raquel Morrison, se dedica a recorrer el Campus (y la ciudad) con su maquinita de “afotos”, haciendo “afotamientos” de todo lo que no le gusta, coches, mayormente, para intimidar al personal bajo la excusa de Salvar la Tierra.

    http://otracordobaesposible.wordpress.com/2009/10/28/iniciada-campana-en-el-campus-de-rabanales-para-evitar-el-aparcamiento-irregular/

  3. El otro día llego a mi coche, nuevo de hace tres meses y limpio como los chorros del oro, y me encuentro una pegatina. Intenté quitarla pero no había manera, claro, el coche que estaba limpísimo, pues el pegamento se adhirió como la madre que lo parió.

    Cuando llegué a casa, no había forma de quitar los restos de papel de la pegatina. Total, que tuve que raspar con un rascador de vitrocerámica y echando alcohol.
    Cuando termino, me doy cuenta de que he arañado la pintura por culpa de la mierda de la pegatina y del subnormal toca-pelotas que la ha puesto!!!!!!!!!!

    Hay gente que dice que teniendo el coche llenísimo de tierra no pega tanto, otros parece que las están coleccionando y tienen ya 3 o 4.

    La próxima vez, tened por seguro que no la voy a quitar, y os aseguro que denunciaré al responsable aunque tenga que perder 1 día, 2 o los que hagan falta. Así que tened cuidado cuando pongáis la próxima pegatina que puede ser mi coche.

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