Comentarios al escrito del Prof. Llanes Ruiz titulado “Documentos oficiales y planes de estudio en el Proceso de Bolonia”.


Juan José Ruiz
10 julio 2009 

Lo he dicho y escrito muchas veces; la crítica es imprescindible en la Universidad porque proporciona otros puntos de vista y otras opciones en una tarea que no es una ciencia exacta.

Pero la crítica debe ser seria, fundamentada, con argumentos sólidos y en la que no se mezclen cosas inmiscibles ni se haga una interpretación parcial y torticera de los hechos para llegar donde se quiere. Si la crítica no cumple estos requisitos y, además, como ocurre a veces, va impregnada de rencor y resentimiento, es un ejercicio inútil y, como muestra, el bochornoso espectáculo de nuestros representantes políticos, capaces de llegar a la descalificación absoluta y al insulto personal. Por eso, y también lo he dicho en alguna ocasión, la crítica de un amigo es la mejor que se puede recibir, pues va exenta de cualquier otra intención.

En los comentarios del Prof. Llanes del pasado 9 de junio, recogidos en el escrito Documentos oficiales y planes de estudio en el Proceso de Bolonia, se mezclan, en mi opinión, algunas cosas que no se deben mezclar y se extrapolan mal algunos datos, extrapolación que conduce a la habitual visión apocalíptica y catastrófica que, sobre la Universidad, tiene el autor del escrito, que termina diciendo “… poner freno a un proceso que parece haber escapado a cualquier control racional y viaja hacía el mas estrepitoso fracaso, que sufrirán las próximas generaciones de estudiantes”.

Pues miren, en mi opinión, esto no es así. Que alguna cosa se haga mal no quiere decir, en absoluto, que el resultado sea un desastre, término que también gusta de utilizar el Prof. Llanes.

Los actuales planes de estudio, que se confeccionaron en los años noventa, carecieron, en muchos casos, de una previa reflexión y se plantearon, en parte, como un reparto de poder, pero de ahí a que los estudiantes que cursaron estudios con esos planes hayan sufrido un estrepitoso fracaso, va un trecho tan grande que descalifica, en su globalidad, la crítica realizada. ¿Cómo es posible que el Prof. Llanes no haya aprendido todavía esto con la cantidad de años que lleva en la Universidad?

Está claro que en el “Proceso de Bolonia” se han hecho mal algunas cosas desde todas las administraciones y que su desarrollo ha sido y es manifiestamente mejorable. Pero ¿quién sería capaz de hacerlo mejor o perfecto? ¿El autor de la crítica? Además, lo que a uno le parece mal a otro le parece bien y al contrario porque, repito, esto no es una ciencia exacta.

Sinceramente no creo que, en general, en los planes de estudio que se están elaborando ahora predomine la idea de un reparto de poder académico relacionado con el número de asignaturas y su duración. Es cierto que algunos planes deberían ser más novedosos, más atractivos, más útiles e imaginativos, pero que no lo sean es, en mi opinión, por una parte, porque cada área cree que lo “suyo” es lo más importante y no quedan créditos para otras materias y, por otra, porque la innovación y el cambio son términos que preocupan a un sector del profesorado que, cuando se trata de planes de estudio, se vuelve conservador. Pero no confundamos el tocino con la velocidad porque esas confusiones hacen un flaco favor a la Universidad.

Además, los planes de estudio no deben mezclarse con el espíritu de Bolonia, cuya intención no es esa sino otra bien distinta: llevar a cabo un cambio radical en el modelo enseñanza-aprendizaje, dando a los estudiantes mucho más protagonismo y procurando desarrollar en ellos competencias útiles para el desempeño profesional, unificando criterios a nivel europeo, lo cual ha sido adoptado ya por muchos países.

Me parece tremendamente injusto el párrafo “La actitud pasiva de la inmensa mayoría del profesorado…”. Precisamente, la inmensa mayoría del profesorado lleva años preparándose para este cambio realizando un gran esfuerzo. Y como muestra, que el Prof. Llanes mire en su propio Departamento y en su propia Facultad, aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Por otro lado, es insultante y grave la acusación de que “el pacto de silencio y colaboración con las diferentes irregularidades de los cargos académicos, incluidos los representantes del alumnado y los grupos de profesores que sacan ventaja económica o académica de la situación, por otro lado, hacen prácticamente imposible la refundación de una nueva universidad pública capaz de llevar a cabo eficazmente sus funciones y responsabilizarse de sus decisiones“. Si el Prof. Llanes tiene pruebas de esto, debería ir a los tribunales a denunciar esos casos de prevaricación.

No se debe ir por la vida, como lo denomina un buen amigo mío, de mecagüentó. Y como muestra un botón. En diciembre de 2006 el Prof. Llanes publicó unas consideraciones muy críticas sobre el Plan Propio de Calidad de la Enseñanza que aprobó el Consejo de Gobierno de marzo de 2007. Entonces, no sé si por prudencia o por no entrar a un trapo estéril, callé. Pero les recomiendo que, siendo indulgentes con las faltas de ortografía, lean dichos comentarios de fecha 18 de diciembre 2006, que pueden encontrar en la dirección:

http://www.uco.es/organiza/personal/junta-personal-pdi/inicio/index.html

dentro de la sección Tribuna Libre (061218 Plan de Calidad), y comparen lo que allí se dice con lo que se pretendía hacer en el periodo 2007-2010:

http://www.uco.es/organizacion/calidad/planPropio/planPropio.htm

y con lo que, a falta de año y medio para la conclusión de dicho Plan, se ha hecho.

En estos dos años y medio, se ha creado la figura de la Asesoría Académica, con más de 300 profesores participantes que, por cierto, no son más cargos académicos para un sector profesorado ávido de ellos, como pronosticaba sarcásticamente el Prof. Llanes, curiosamente cuando él, unos meses antes, había optado al mayor cargo académico que se puede ocupar en la Universidad. Se han creado 137 Grupos Docentes para el trabajo en común del profesorado en aspectos docentes. En las convocatorias de subvención de proyectos de Mejora de la Calidad Docente ha habido un aumento económico sustancial, pasando de 70.000 a 120.000 euros, así como una evaluación externa de los proyectos, lo que, sin duda, les da un valor añadido; ha habido ya dos convocatorias de subvención de actividades docentes de 60.000 euros cada una y el Consejo de Gobierno ha aprobado ya la del curso 09/10 con 70.000 euros de presupuesto. Se ha creado la Unidad de Gestión de Datos y Estadística, que será fundamental para el seguimiento de los nuevos títulos; se han establecido contratos-programa con Centros y Departamentos en base a indicadores de Docencia, Investigación y Gestión; se han realizado evaluaciones institucionales dentro del periodo de vigencia del Plan Andaluz de Calidad de las Universidades; se ha elaborado un procedimiento, validado por la AGAE, para la emisión de informes globales de la calidad de la actividad docente del profesorado que quisiera participar en las acreditaciones; se ha contribuido muy activamente a la elaboración del procedimiento Docentia-Andalucía, así como del Marco Andaluz para la Evaluación de la Actividad Docente del Profesorado Universitario, que están pendientes, para su aprobación, de la negociación de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa con los agentes sociales, según establece el Estatuto Básico de Empleado Público; se ha elaborado un nuevo modelo de encuesta de opinión del alumnado y se ha creado la Unidad de Apoyo Informático a la Docencia.

Podrán comprobar que los malos augurios del Prof. Llanes no se han cumplido y que en la UCO se han llevado y se están llevando a cabo una serie de acciones que, sin duda, suponen y supondrán una mejora en la calidad docente, que es lo que se pretendía con dicho Plan.

Y para terminar, una referencia a algo que también utiliza el Prof. Llanes con asiduidad: la autocrítica. Claro que él se refiere a la de los otros, no a la suya. Díganme si esas críticas globales que hacía del mencionado Plan de Calidad (no hay una secuencia temporal de objetivos, los programas se solapan, no hay organización por importancia, hay repeticiones y tampoco aparece un presupuesto económico que pueda hacerlo creíble y factible) no se podrían aplicar también al programa electoral que presentó para concurrir a las elecciones de Rector en junio de 2006, a partir de las cuales un servidor tiene la sensación de haber pasado de héroe a villano a los ojos de este profesor, con prácticamente retiro del saludo incluido y apretón de manos, en las pocas situaciones inevitables, mirando al tendido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: