Cálculo de la media del expediente académico ¿Se está haciendo bien?


Hace bastante tiempo me interesé en el procedimiento para calcular la nota media del expediente académico. El sistema que existía entonces me parecía muy injusto. Así que me alegré bastante cuando un Real Decreto cambió la situación. Desgraciadamente, parece que la realidad es otra. Espero vuestras “ideasyopiniones”.

El cálculo de la nota media del expediente académico se hacía, hasta la entrada en vigor del Real Decreto 1125/2003 (BOE 18/09/2003), mediante un procedimiento en el que las calificaciones numéricas obtenidas se agrupaban en tres clases: Aprobado (5 – 6,9) / Notable (7 – 8,9) / Sobresaliente (³ 9), y se asignaban 1, 2 y 3 puntos, respectivamente, a cada clase. La Matrícula de Honor se consideraba una cuarta clase, y se le asignaban 4 puntos.

Este procedimiento era injusto y daba lugar a situaciones absurdas. Era injusto, porque otorgaba el mismo valor a calificaciones como 5 y 6,9 o 7 y 8,9, que son manifiestamente diferentes y que se supone que son producto de un esfuerzo y un nivel de aptitud claramente diferentes también. Y daba lugar a situaciones absurdas, porque mientras que calificaciones entre 5 y 6,9 -¡1,9 puntos de diferencia!- eran valoradas por igual, con 1 punto, una calificación de 6,9 era valorada la mitad que una de 7 – ¡1 punto frente a 2, para una diferencia de 0,1 puntos! Una situación similar se producía con las calificaciones 7 – 8,9 y 8,9 – 9,0. En este último caso la situación podía ser aún más injusta y absurda, pues mientras que una calificación de 8,9 sería siempre valorada con 2 puntos, una de 9 -¡0,1 puntos de diferencia!- podía ser valorada con 4 puntos, si iba acompañada de Matrícula de Honor.

Afortunadamente, en el RD 1125/2003 se establece un procedimiento nuevo para el cálculo de la media del expediente académico, que corrige esta situación, pues se considera la calificación numérica real en la escala 0 – 10:

Artículo 5. Sistema de calificaciones.

3. La media del expediente académico de cada alumno será el resultado de la aplicación de la siguiente fórmula: suma de los créditos obtenidos por el alumno multiplicados cada uno de ellos por el valor de las calificaciones que correspondan, y dividida por el número de créditos totales obtenidos por el alumno.

4. Los resultados obtenidos por el alumno en cada una de las materias del plan de estudios se calificarán en función de la siguiente escala numérica de 0 a 10, con expresión de un decimal, a la que podrá añadirse su correspondiente calificación cualitativa: 0-4,9: Suspenso / 5,0-6,9: Aprobado / 7,0-8,9: Notable /9,0-10: Sobresaliente

Es decir, ni siquiera es obligatoria la calificación cualitativa: simplemente “podrá añadirse”. Se derogan, además, todas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en él. (Disposición derogatoria única).

Desgraciadamente, más de siete años después de la entrada en vigor de este Real Decreto sigue habiendo convocatorias públicas en las que se indica un procedimiento “a la antigua usanza” de cálculo de la media del expediente académico, dejándolo en papel mojado en lo que concierne a este aspecto. Algunas de ellas son especialmente sorprendentes, pues provienen del Ministerio de Educación. Es el caso de las convocatorias de becas FPU (Formación del Profesorado Universitario), la más reciente de las cuales es la del pasado Enero (Orden EDU/61/2011, BOE 24 de Enero).

 Articulo 27. Requisitos de los solicitantes.

3. Contar con un expediente académico con una nota media igual o superior a 1,60 puntos, obtenida por la aplicación de la escala 0-4 según el baremo siguiente: Aprobado = 1, Notable = 2, Sobresaliente = 3 y Matrícula de Honor = 4, de conformidad con lo establecido en el Real Decreto 1497/1987, modificado parcialmente, por el Real Decreto 1044/2003, de 1 de agosto.

Sin embargo, el RD 1497/1987 se refiere a las directrices generales comunes de los planes de estudio de los títulos universitarios, y no dice nada de la forma de cálculo del expediente académico, y, además – lo que ya produce una sensación de desconcierto –, fue derogado en Enero de 2005 por el RD 55/2005. ¡Estamos, pues, en presencia de una norma de 2011 que se fundamenta en otra de 2003, que ya no estaba vigente! Además, la única referencia al RD 1004/2003 que hay en el RD 1497/1987 no está relacionada con el expediente académico sino con convalidaciones de asignaturas (Disposición adicional única).

Por otra parte, el RD 1044/2003 se refiere únicamente al procedimiento para la expedición por las Universidades del Suplemento Europeo al Título. Por ello, lo que se dispone en el Anexo 1, Apartado 4.5:

4.5 Calificación global del titulado:

Nota explicativa. La ponderación de expediente se calcula mediante el criterio siguiente: suma de los créditos superados por el alumno multiplicados cada uno de ellos por el valor de la calificación que corresponda, a partir de la tabla de equivalencias que se especifica a continuación, y dividido por el número de créditos superados por el alumno: Aprobado: 1 punto. Notable: 2 puntos. Sobresaliente: 3 puntos. Matrícula de Honor: 4 puntos

Se ha de aplicar, si acaso, exclusivamente en este contexto -expedición del Suplemento Europeo al Título-. Y digo “si acaso” porque, como ya queda dicho, en el RD 1125/2003, posterior a este 1044/2003, se derogan todas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en él.

Una situación similar se observa en la Orden EDU/178/2010 (BOE 3/07/2010), también del Ministerio de Educación, por la que se convocan becas para el curso 2010/2011 para enseñanzas universitarias. En ella se pone una marcha un nuevo sistema de cálculo del expediente académico, esta vez en la escala 5 – 10 (Artículo 23), que es esencialmente igual que el anterior en la escala 0 – 4, y, por tanto, igual de injusto.

Estamos, pues, en presencia de unas Ordenes Ministeriales en las que se establece un procedimiento de cálculo de la nota media del expediente académico basada en una normativa derogada y sin relación con el tema, y que ignora la normativa establecida para ello en el RD 1125/2003. ¿No pasan un control de legalidad y coherencia jurídica las Ordenes Ministeriales antes de llegar al BOE? ¿No hay sensibilidad en el Ministerio para cumplir y hacer cumplir lo dispuesto en el RD 1125/2003, que corrige la injusticia y el absurdo del modelo anterior?

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La crisis económica y el ahorro en los gastos de la universidad pública.


Diego Llanes Ruiz.  Catedrático de Genética.
Miembro del Colectivo “Ideas y opiniones”.

La universidad pública y su personal sufren una reducción en sus ingresos debido a la crisis económica y, debido a ello, la Universidad de Córdoba ha puesto en marcha planes para incrementar el ahorro; se comenzó por el cierre de las instalaciones en las pasadas navidades y se plantea una medida similar para el próximo verano. Las cantidades que suponen estas medidas de ahorro me son desconocidas aunque espero que sean importantes ante la mala imagen que proyecta con ellas una institución que se postula como principal agente para la superación del actual modelo de crecimiento económico. Se me ocurre que sería interesante introducir, en el debate del ahorro universitario, el capítulo de reducción de gastos en cargos universitarios.

Durante los años de crisis económica el gasto en estos cargos no ha hecho más que incrementarse:  916.189 € en 2009, 986.040 € en 2010 y 1.040.077 € en 2011. Estos incrementos estan motivados por un aumento constante en el número de cargos: 230, 248 y 272 en 2009, 2010 y 2011, respectivamente.

El gasto de 2011 ni tan siquiera se ha visto disminuido por la reducción del 5% que ha afectado a los sueldos de los trabajadores de las universidades. Así, lo que debería haber representado una reducción del 5% sobre los 986.040 € del 2010, se ha convertido en una subida del 5,5%,  alcanzando la cifra record de más de un millón de euros anuales en el gasto de complementos de cargos en 2011. La explicación seguramente será la implantación de Bolonia y que somos Campus de Excelencia.

Pero el trato exquisito (en tiempos de crisis) con los cargos no se detiene en unos jugosos complementos anuales, complementos que pueden concretarse en los 7.729 € anuales que reciben los 21 vicerrectores y asimilados, en los 6.026 € que reciben los 35 decanos y asimilados, y en los 4.360 € que reciben los 58 directores de departamento y asimilados. No satisfecha con otorgar esos complementos, la universidad considera que además deben reducir su actividad docente reglada, (no así la investigadora, ni la docencia no reglada).  Así vicerrectores y asimilados pueden reducir esa actividad docente reglada en un 75%, los decanos, directores y asimilados en un 50%  y los directores de departamento y asimilados en un 37,5%.

Resumiendo, un profesor funcionario que tiene un cargo en la UCO recibe integro el sueldo que le corresponde según su categoría como funcionario: Catedrático o Profesor Titular. Sueldo que incluye ya los complementos de productividad docente e investigadora, y al que se añade el complemento de cargo que oscila entre los 2.300 € y los 7.729 €  anuales. Unido a ello tienen además una reducción en su actividad docente reglada, sin que esta reducción tenga efecto sobre la cantidad que recibe como complemento de una productividad docente que no ejercen.

Para valorar en su justa medida la situación hay que decir que la UCO, con menos de 800 profesores funcionarios, contabiliza 272 cargos, según los últimos presupuestos, aunque podrían ser más, lo que significa que uno de cada tres profesores tiene o disfruta de un cargo.

En algunos casos, estos cargos pueden recibir además uno o varios de los siguientes complementos: por proyectos de investigación, por contratos de investigación o asesoría, por dietas al pertenecer a empresas o instituciones varias, públicas o privadas y por docencia no reglada, como, por ejemplo, participar en la docencia de la universidad de mayores (Cátedra Intergeneracional “Profesor Francisco Santisteban”).

Esta abundante y variada fuente de ingresos contrasta con la que reciben los nuevos profesores que viene contratando nuestra universidad; los mal llamados “sustitutos interinos”. Estos “profesores”  tienen un sueldo que  oscila entre los 2.900 y 9.000 euros brutos anuales por impartir una o varias materias, lo que representa entre 2 y 6 horas semanales de clase (una dedicación muy superior a la de los cargos). En una universidad que, en su publicidad, se refiere constantemente a la “excelencia” e “innovación”, no parece que importe demasiado la mejora de las relaciones laborales y por tanto la justicia y bienestar social.

Como decía al principio en este artículo, la universidad, si quiere, cuenta con un buen colchón para reducir el gasto, reducción que puede añadirse, si se considera necesario, al cierre de las instalaciones en navidades y verano. Para ello solo hace falta un poco de voluntad política y otra visión de lo que significa el servicio público.

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