LOS SUSTITUTOS INTERINOS Y LA PRECARIEDAD EN LAS UNIVERSIDADES ANDALUZAS.


Parece que por fin el silencio que cubre a la precariedad universitaria, denunciado varias veces en este blog, empieza a hacerse visible, el siguiente articulo lo demuestra. Diego Llanes.

Los profesores interinos de la Universidad de Sevilla ganan la primera batalla contra la precariedad

 Ibán Díaz Parra

En lucha / En lluita

 Un reciente acuerdo universitario entre el Comité de Empresa y la Universidad de Sevilla fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de un colectivo sometido a condiciones de extrema precariedad, fuente de trabajo barato y eventual para las universidades.

La institución universitaria sigue siendo una de las últimas instituciones inmaculadas e intachables por su dedicación desinteresada al desarrollo de conocimientos. Esto es algo que quizás haya empezado a cambiar por la fuerte deriva mercantilista y por el peso cada vez mayor de la empresa privada en la universidad. Uno de los aspectos más sangrantes de la deriva reciente de esta institución es la progresiva externalización y precarización del trabajo.

La opinión pública tiende a creer que el colectivo de docentes universitario es un colectivo extremadamente bien pagado. Esto es solo parcialmente cierto, dado que una buena parte del trabajo docente se realiza en condiciones de gran precariedad. La figura más precaria dentro de este conjunto de trabajadores es la figura de Profesor Sustituto Interino (PSI), un tipo de contrato que supone una fuente importantísima de trabajo barato y eventual para la Universidad.

El colectivo de PSI de la Universidad de Sevilla ronda los 250 profesores, muchos de los cuales ni siquiera están realizando sustituciones reales, sino que están cubriendo necesidades estructurales de los departamentos. Dado el reducido coste de estos trabajadores, durante los últimos años se ha tendido a abusar de la figura y, con toda seguridad, se va a incrementar su uso y abuso con la excusa de la crisis.

El sueldo medio de un trabajador interino ronda los 500 euros. Un interino a tiempo completo puede cobrar alrededor de los mil euros, sin embargo, la política de esta y otras universidades ha sido primar los contratos a tiempo parcial por su menor coste. Con un contrato a tiempo parcial de este tipo a menudo se cubre la docencia completa de un profesor titular de baja. Además, los interinos a tiempo parcial se ven discriminados con respecto a otras figuras dado que no pueden acceder a complementos salariales y las horas de tutoría asignadas, con las que deben cumplir de forma presencial, no cuentan en su base salarial.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los profesores ha sido el acuerdo alcanzado por la Universidad y el Comité de Empresa del PDI Laboral. En el mismo se logra una regulación global del proceso de contratación de estos trabajadores, lo que sin duda supone un avance, sin embargo, se adopta una tipo de baremación de los méritos a la hora de acceder a un contrato de PSI que no reconoce como experiencia docente la desarrollada como interino. Esto implica una situación kafkiana en la cual trabajadores que han estado cubriendo bajas durante años no pueden hacer valer su experiencia a la hora de optar a un puesto de iguales características.

Esta cuestión no solo afecta a las condiciones laborales sino a la propia dignidad como trabajadores de los PSI. Así, el colectivo se ha organizado en asamblea y ha diseñado su propia estrategia de lucha, realizando una campaña de difusión y concienciación y reuniéndose con los agentes implicados, a pesar de la reticencia del Rectorado a reconocerlos como interlocutores.

En la última acción llevada a cabo, una concentración desarrollada el 24 de mayo en el propio Rectorado de la Universidad, los manifestantes se encontraron con que los antidisturbios de la policía nacional estaban esperándolos. Tras identificar a los presentes, la policía acabó llevándose a rastras del edificio a un profesor de la universidad que se negaba a entregarles su cámara fotográfica. Esto ha generado un cierto escándalo a nivel local y ha evidenciado la actitud de las autoridades universitarias ante cualquier tipo de protesta.

Con el desarrollo de la lucha se ha hecho palpable que el Comité de Empresa, hasta ahora, no ha representado los intereses del colectivo de docentes más precario de la Universidad. No obstante, el apoyo del Sindicato Andaluz de Trabajadores ha sido fundamental. Con la entrada en la Universidad de este sindicato, por primera vez entran interinos en el comité de empresa y por primera vez los delegados sindicales hacen algo más que integrarse en el aparato burocrático de la Universidad y ejercer ocasionalmente de apaga fuegos.

Con la lucha llevada a cabo se ha conseguido que el Comité de Empresa y el Rectorado empiecen a negociar y que el primero adopte una postura de apoyo al colectivo. Un apoyo secundado por la mayor parte de la comunidad universitaria. No obstante, y aunque se consiga la modificación del baremo aplicado a los PSI, queda mucho por hacer a medio y largo plazo. Hay que vigilar para evitar el abuso sobre esta figura y hay que mejorar las condiciones en las que se desarrolla este tipo de docencia, para lo cual es necesario intervenir sobre el convenio.

Hay que ser conscientes de que instituciones como las universidades, los centros de investigación o las agencias públicas son las mayores fábricas que existen actualmente en ciudades como Sevilla y que son la punta de lanza de los ataques contra la clase trabajadora y del avance de la precariedad laboral. Para evitar que las universidades se conviertan en maquilas del conocimiento es fundamental un cambio de conciencia entre los trabajadores cognitarios, asumiendo su posición como trabajadores precarios y explotados pero también la potencialidad existentes en su acción colectiva.

Ibán Díaz Parra es Profesor de Geografía de la Universidad de Sevilla.

Fuente: http://www.enlucha.org/site/?q=node/16146

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