ENCUESTAS Y CALIDAD DOCENTE


ENCUESTAS Y CALIDAD DOCENTE.

Herminio R. Padilla

Doctor en Derecho y profesor de la Universidad de Córdoba

Publicado también en ABC de Córdoba, el 24 de enero de 2015

En Andalucía la Universidad de Córdoba (UCO), como publicó este periódico a principios de diciembre del año pasado, fue pionera (curso 1995/96) en pasar encuestas al alumnado para evaluar a sus docentes. Si la preocupación de quienes ahora nos representan es, como parece, que saliera a la luz un dato real sobre la peor valoración, que en modo alguno implica un suspenso para los profesores de Administración y Dirección de Empresas (ADE) por cuanto el promedio que sacan de 3,63 es sobre un techo de 5 (sobre 10 equivaldría a un 7,26), mal encaminados estamos por cuanto las encuestas a los alumnos no dejan de ser eso, unos simples cuestionarios con 21 ítems que hoy por hoy no miden –en contra de lo que algunos dicen o piensan– indicio de calidad alguno y que, además, siguen arrastrando los déficits o carencias detectados cuando se inició el nuevo modelo de enseñanza basado en créditos ECTS (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos).

Ya en 2007, el entonces vicerrector de Planificación y Calidad decía en este periódico que el sistema de encuestas que se realizaba entre los alumnos debería ser mejorado y modificado. Hoy, siete años después, las preguntas que se les hacen a los alumnos siguen siendo las mismas, muchas de ellas inútiles y sin que se haya puesto remedio al grave problema de las encuestas, esto es, a la baja o nula participación de los alumnos al rellenarlas (en mi caso la encuesta se ha pasado la última semana de clase, cuando la inmensa mayoría de ellos están ya enclaustrados preparando los exámenes), lo que claramente provoca que sus resultados sean engañosos. Añádase a ello el que, por mucho Plan Bolonia que se aplique, en titulaciones como Derecho y ADE, con grupos de más de cien alumnos, se juega en otra liga frente a titulaciones en las que puede haber por grupo treinta o incluso menos alumnos.

Quien es profesor de Universidad no debería nunca olvidar que su trabajo se lo debe justamente a los alumnos. Recuérdese, como nos dice Julien Théry, que las universidades nacieron cuando maestros y estudiantes –magistri y scolares– decidieron organizarse en asociaciones profesionales («universitas», que designaba la totalidad o el conjunto de los miembros de un grupo) para defender sus intereses ante las autoridades de las ciudades, y que en un principio los ingresos de los profesores procedían de sus alumnos, sobre todo de los que pagaban al hacer los exámenes. Por eso unas encuestas con preguntas bien formuladas son importantes para el profesor, pues le permiten corregir aquello que no gusta a quienes reciben sus enseñanzas.

La calidad y prestigio de una Universidad con sus docentes, sin embargo, no pasa por encuestar a los alumnos sino por cambiar el nefasto sistema de acceso a esta profesión, que en más casos de los deseables hace precisamente que no lleguen los mejores, y también en no pervertir la figura del profesor asociado, buscando y conservando, cuando no mimando y pese a las dificultades económicas que en un momento determinado puedan existir, a aquellos buenos profesionales que realmente con su sapiencia y experiencia laboral pueden aportar bastante a la Universidad. Los alumnos seguro además que lo agradecerán.

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MANUEL TORRES Y DIEGO LLANES, CARGOS UNIVERSITARIOS POLÉMICA.


MANUEL TORRES

Querido Diego creo que es bueno que lo hablemos con datos en la mano  pues pienso que tu comentario en el foro igual que el ABC son muy  injustos. Tu sabes perfectamente que decir a secas que la Universidad tiene 274 cargos, supone dejar caer que el REctor y su consejo de dirección manejan todos esos cargos. Perfectamente conoces que 106 son Directores y Secretarios de Dpto. que yo sepa no los nombra el REctor. 87 son Decanos, Vicedecanos y Secretarios y coordinadores de titulación nombrados en los 11 Centros por sus decanos, que no los nombra el  rector, 25 ponentes de selectividad, que no los nombra el rector y así  podíamos seguir. 1 Defensor que elige el Claustro. Si no me salen mal  las cuentas el Rector o su equipo nombran 46 cargos.

Aún así por si no lo sabes, nuestra intención como se anunció en Consejo de Gobierno pasado es reducir la estructura de Centros y  Departamentos, reducir los cargos que dependen del Rector y en ello estamos, pero lógicamente esto aparecerá en los presupuestos del 2013 pues en los del 12 ya estaban previstos. En fin, reconozco que me enfade cuando leí tu comentario, no suelo ir a ese foro, pero alguien me lo envió y realmente me sentí mal, de que con cierta demagogia (en mi opinión) se usaran así los datos.

Y lo de ABC no tiene nombre ellos  saben perfectamente que el incremento no es real, por un problema de no contabilización no se recogía en presupuesto el pago de 14 mensualidades de complemento tal y como se publicó en el BOE. Tú sabes  que el complemento de los cargos viene fijado por el Gobierno y  publicado en el BOE en cuanto a su cuantía. Lo que si tiene capacidad  estatutaria el Rector es para nombrar otros cargos y asimilar a… (en total te repito 46) Cosa que como te he dicho tenemos previsto reducir  en el presupuesto del próximo año. Porque la administración en general  ha respondido a un modelo expansivo y ahora tiene que responder a un  modelo limitado a la realidad que tenemos. . Si quieres quedamos y lo hablamos donde quieras. Pero por favor documéntate bien antes de dar informaciones que no se corresponden a la verdad o que son solo parcialmente ciertas. Quizá en claustro sería buena ocasión para debatirlo, pero si quieres otro lugar con otra gente por mi no hay  problema, aunque no sea mi competencia, yo asumo la responsabilidad que me corresponde como miembro del equipo de gobierno de esta  universidad.

También agradeceré que si te parece bien utilices este email para publicarlo en el mismo foro.

Un fuerte abrazo.

Manuel Torres Aguilar

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DIEGO LLANES

Hola Manolo, gracias por tu respuesta y explicaciones que no me convencen, al margen de otras consideraciones creo que la causa principal de que tengamos puntos de vista tan diferentes se debe a que procedemos de dos ambientes universitarios distintos, tu llevas muchos  años en el rectorado y has olvidado, cosa natural, como se ven las cosas, cuando no se tiene secretaria, ni teléfono, ni tarjetas corporativas, mi caso, y el del grupo de  profesores que van al despacho cada día a recibir alumnos en tutorías, dar las clases que le tocan sin reducciones y hacer lo que puedan para conseguir fondos si quieren investigar y eso con un sueldo, sin complementos de cargo, recortado por el gobierno de Zapatero,  que por lo que dices aprobó subir las pagas de 12 a 14 a los cargos en el mismo año, extraño ¿no?

Tener 275 cargos en 2012, para repartir entre 736 profesores funcionarios, y con  solo 46, según dices, nombrados directamente por uno de esos cargos, el Rector, es un ESCANDALO, que dice poco de la gestión de la universidad pública, además como sabes perfectamente el número de cargos no ha dejado de crecer en tiempos de crisis económica, pasando desde 230 en 2009 a los 275 de 2012 y ahora dices que lo vais a reducir en 2013.

Quizás no os dé tiempo de arreglar las cosas para 2013 como propones,  y definitivamente el ministerio pase la gestión económica y de personal  a gestores externos y solo quede para el profesorado la gestión académica, con ello se daría un paso de gigante para acabar el amiguismo y nepotismo que impregna la gestión económica y de personal de muchas universidades públicas.

Esa medida, y no la pérdida de “excelencia” de la universidad pública,  explicaría gran parte de las protestas de los cargos universitarios y de la CRUE que ahora ponen el grito en el cielo al ver en peligro sus cargos, cuando mantuvieron un silencio absoluto con Bolonia, verdadero problema para los profesores y las universidades públicas. Confundiendo y mezclando el daño que harán los recortes a  la universidad pública con la necesaria pérdida de privilegios, de algunos, que representaría una gestión externa de las universidades si, como parece, quiere poner en marcha el ministerio, aunque tengo mis dudas de que pueda.

No formo parte del claustro, por tanto para el debate te propongo utilizar un salón del rectorado dando la suficiente publicidad, pueden incluirse alumnos, sindicatos,… Por cierto, no pienso presentarme a rector, con lo que no hay peligro de que utilice el acto electoralmente.

Un cordial saludo

Diego

PS. Pondré esta respuesta y tu email en el blog.

CARGOS UNIVERSITARIOS EN LA UNIVERSIDAD DE CORDOBA


Cargos universitarios.

Diego Llanes Ruiz

El denunciar públicamente que la Universidad de Córdoba  vive en una torre de marfil, cuando la sociedad que la rodea está inmersa en una profunda crisis, y que hay datos que muestran formas irresponsables de gestionar los fondos públicos, es necesario, aunque pueda resultar penoso para el que hace la denuncia.

Baste el dato de la cuantía de los fondos públicos que la universidad dedica para gratificar a sus cargos para entender de qué tipo de irresponsabilidad en la gestión hablamos.

Si en 2011 los gastos en remuneraciones de 272 cargos era de más de 1 millón de euros (1.040.097); en 2012 los ahora 275 cargos, recibirán más de 1,2 millones (1,209.779, un incremento de casi el 20%.

Si analizamos esta distribución encontramos que 19 profesores cobran gratificaciones de vicerrectores y reciben por ello más de 9.000 euros/año y que 34 profesores cobran gratificaciones como decanos o directores, aunque los centros sean solo 11, y reciben  por ello más de 7.000 euros al año. Los 222 profesores restantes se reparten gratificaciones que oscilan entre los 5.000 y los 2.000 euros al año. Para situar estas cantidades en su contexto salarial de 2012 es interesante conocer que hay decenas de profesores sustitutos interinos con seis horas de clase a la semana que tienen “sueldos-gratificaciones”  de 8.333 euros brutos al año.

Los 275 cargos salen básicamente de un colectivo formado por unos 750 profesores funcionarios, lo que indicaría que más del 35% de estos reciben gratificaciones. La primera consecuencia de esta situación es que cualquier proceso electoral o votación en la UCO está controlado por los que deciden quién merece la gratificación o quién debe tener el apoyo para conseguir un cargo que necesite votación.

Los gestores, léase equipo de gobierno, de nuestra universidad, tienen por costumbre ignorar las denuncias y hacer creer a la sociedad que vivimos en el mejor de los mundos, con la falsa idea de que los trapos sucios de una institución pública, deben lavarse puertas a dentro. Por ello se ignora el nepotismo que impregna a la institución, se ignora que Bolonia y los planes de jubilación han creado una nueva “clase pobre” de profesorado, los sustitutos interinos a tiempo parcial, con sueldos entre 300 y 600 euros mensuales.

Esta forma de gestión se mantiene y perpetúa al saberse apoyados por una buena parte del profesorado y lo más importante, por gestionar una institución pública clave para la mejora de la sociedad, y a la que no ha dejado de llegar los fondos públicos. La propaganda se encargará de resaltar el constante esfuerzo que se hace, para conectarnos a la sociedad, para aumentar nuestra excelencia y para engrandecer los resultados obtenidos por la economía del conocimiento, de la que es considerada portadora natural. En tanto, la sociedad cordobesa, receptora pasiva de esa propaganda, se sumerge día tras día en una profunda crisis económica. La desconexión entre la economía del conocimiento universitaria y la economía real, en la que vive la sociedad, es un problema que los gestores universitarios y políticos prefieren ignorar, y que no puede resolverse a base de propaganda por muy excelente que esta sea.

La mayoría de los gestores actuales son los mismos que comparaban las ventajas que traía Bolonia a la universidad, con las generadas por el euro a nuestra economía. Ahora, tres años después, tendrían dificultades para seguir usando este símil ¿pero quién se acuerda ya de eso? Bolonia y el euro han venido para quedarse y no importa si con ello estamos hundiendo a la universidad y a la economía. Siguen muchos de los que apostaban por fastuosos y desproporcionados proyectos ligados al “ladrillo” como Rabanales 21 y que ahora se ven obligados a gestionar una universidad en medio de una crisis económica. El problema es que ellos no saben gestionar la escasez, que les llevaría a tomar decisiones que irían en detrimento de su poder y por tanto están a la espera de las decisiones que tomen otros.

No puedo más que ser pesimista del futuro que espera a universidades gestionadas de esta forma. Para ser justo, hay que decir que no todas las universidades están gestionadas de igual forma. La Universidad Autónoma de Barcelona ha recortado a la mitad las gratificaciones de sus cargos y la Universidad Pablo Olavide ha sido noticia debido a que el claustro ha rechazado el informe de gestión anual del equipo rectoral. Estas noticias son imposibles en la Universidad de Córdoba, donde los órganos de gobierno han sido elegidos cuidadosamente y, jamás tendrán la tentación de manifestarse contra aquellos que les garantizan las gratificaciones. Andalucía necesita de una universidad con gestores que respondan de su gestión de los fondos recibidos y no de una universidad gestionada por grupos de universitarios sin ninguna responsabilidad social, modelo que se repite con más frecuencia de lo deseado a lo largo y ancho de nuestra geografía.

Bolonia, un fracaso anunciado.


José María Asencio Mellado es catedrático de Derecho Procesal de la Univesidad de Alicante

La Universidad exige, sin dilación, la adopción de medidas inmediatas, urgentes, aunque no sean fáciles de aplicar. La derogación del llamado Plan Bolonia es inaplazable porque en España, por esa indolencia que caracterizó al Gobierno de Zapatero y los entusiastas adolescentes que le rodeaban en casi todos los ámbitos, dicho plan quiso ser mucho más que lo que la normativa europea exigía, con la vocación, se dijo, de erigir a la universidad española en una suerte de referente internacional de calidad y excelencia, pero eso sí, sin medios personales o materiales, ni siquiera presupuestados; todo se fiaba a muchos controles y organismos superfluos y opacos cuya función no pasa hoy de ser la de una mera supervisión de papeles repletos de palabrería, pero vacíos de contenido real. Burocracia y burocracia, informes y parafernalia de un lenguaje que se quiere hacer aparecer como excelencia.

Muchos lo advertimos. Ese plan requería profesorado y medios, porque los grupos de alumnos no podían exceder de veinticinco para adecuarse al modelo propuesto. Nadie escuchó y hoy, ante clases de varias decenas de estudiantes, la llamada evaluación continua es sinónimo de ausencia de exigencias. Pronto, por la crisis, esos grupos se harán más numerosos previo despido de profesores asociados, exactamente lo contrario de lo que necesita una Bolonia que, no obstante, ahí sigue sin que los responsables del desaguisado se aperciban de su error. Por eso, y aunque asumiendo críticas, algunos departamentos no seguiremos ese modelo hasta tanto sus ideólogos no proporcionen los medios adecuados, ya que la mera asistencia a clase no puede otorgar un título universitario y el control personalizado, cuando es imposible, se transforma es una entelequia que equivale a la eliminación de toda exigencia de adquisición de conocimientos.

Nadie escuchó en su momento que los másteres serían caros, por lo que, sin financiación pública o con una financiación insuficiente y siendo algunos obligatorios para ejercer una profesión, deberían ser abonados mediante tasas elevadas que recaerían en unas clases medias que no pueden ya hacer frente a tantos copagos existentes y los que se avecinan. Y esta es ya la realidad. Los precios se van a ajustar hasta cantidades más propias de universidades privadas o, simplemente, a ellas tendrán que acudir los que no encuentren plaza en las públicas, que por falta de medios se verán obligadas a establecer rígidos numerus clausus.

Los estudios, antes de cinco años, ahora llegarán a cinco y medio más el retraso en aprobar los correspondientes exámenes para ejercer determinadas profesiones. Seis en el mejor de los casos. Y el tiempo dedicado a formar en las materias centrales se ha reducido tanto, que cabe afirmar sin temor a error alguno, que la carencia de conocimiento de las bases fundamentales de las diversas materias, repercutirá seriamente en una formación claramente insuficiente.

Las universidades catalanas ya han comenzado a despedir profesores, más de quinientos, en la de Valencia el número llegará a trescientos y en el resto de España la amenaza es tan real, como inevitable. No hay tasa de reposición, de modo que los puestos docentes de profesores jubilados, no se cubren con personas jóvenes. La universidad envejece a pasos agigantados. El incremento de la dedicación docente en la llamada Bolonia supone la absoluta imposibilidad de llevarla a cabo, porque es evidente que se puede mantener un control diario sobre un número de alumnos no elevado, pero hacerlo sobre doscientos es un absurdo que nadie parece tener en cuenta. Como un rebaño, nuestros anteriores dirigentes políticos creyeron frases ampulosas y las vaguedades y discursos retóricos que los ideólogos de la excelencia les trasladaban, copiaban su discurso, lo repetían, hasta el punto de creérselo, sin darse cuenta de que no se puede tener una universidad americana solo con voluntad y arrogancia.

La agenda 2015 es una suma de conceptos tan etéreos, como puramente retóricos. Sin dinero, sin profesorado suficiente, sin futuro habida cuenta la imposibilidad de regenerar las plantillas, sin formación adecuada del profesorado joven al que se le impone, si quiere prosperar, que pague cursos varios que imparten los mismos que han creado el sistema; iniciar la carrera universitaria exige tener fortuna, pues los menos pudientes no pueden soportar los gastos de su formación. Esa agenda contempla la gestión universitaria por la clase política y la paulatina privatización de la universidad. De ahí que, con los planes elaborados, el incremento de las tasas será inevitable, sin que, paralelamente se aumenten las becas. La entrega de la universidad a la rentabilidad, a la empresa, significará un cambio en la concepción de una institución que no constituye, como predican los ideólogos de la reforma, un apéndice instrumental de la eficacia económica, porque el conocimiento es mucho más y ha de tener a la persona como referente de su actuación, al ser humano más allá de sus necesidades económicas.

Cuando la crisis ya era una realidad, la prudencia no fue la que presidió las decisiones políticas y de las autoridades académicas, que se empecinaron en mantener una reforma que nacía, de este modo, herida de muerte. Ahora es difícil dar marcha atrás, pero tan inevitable, como ineludible. La responsabilidad obliga a poner fin a lo que no pasa de ser una farsa. Todos lo sabemos, pero nadie parece darse por enterado.

INTERVENCIÓN DEL MINISTRO DE EDUCACIÓN EN EL PARLAMENTO EL DIA 31 DE ENERO.


Intervención muy interesante, en la primera parte, por los datos que aporta.

Es llamativo leer que los problemas que ha traido Bolonia a las universidades, a lo que llama “adaptación compleja”, son debidos a la falta de eficiencia de nuestra universidad y a que se trata de implantar un modelo extraño a nosotros, modelo anglosajón.

En la segunda parte podemos ver como vuelven los comités de sabios, ahora Consejo de Expertos de Alto Nivel, que nos volverán a hablar de más excelencia, más competitividad, más privatización y más gobernanza. C

Ninguna referencia a los recortes económicos que sufren las universidades lo que genera problemas que dificilmente serán entendidos por los Consejos de sabios. 

Como tímida novedad aparece “fomentar” la especialización de las universidades.

Esperemos que más pronto que tarde nuestro país pueda poner en marcha un nuevo modelo de Universidad pública que sirva para el conjunto de la sociedad.

Diego

Intervención.

Señorías, aún a riesgo de extenderme más de lo aconsejable, creo importante tratar con cierto detenimiento la política universitaria. En este punto nos encontramos una situación muy similar a la que antes señalaba en relación a la educación no universitaria.

Esto es, ha habido importantes avances cuantitativos. Hemos pasado de los escasos 200.000 universitarios que había al inicio de nuestra democracia a contar con 1.650.000 alumnos en las facultades de nuestro país. La tasa neta de escolarización universitaria entre 18 y 24 años sigue aumentando: casi 3 puntos en 2 cursos hasta alcanzar el 26,4% del curso 2010-2011. Estamos ya por encima del objetivo de población universitaria que marca la Estrategia Europa 2020 de la Unión Europea.

El crecimiento del número de universidades y campus también ha sido exponencial, y no siempre bien justificado. Contamos este curso con 79 universidades (50 públicas y 29 privadas) y 236 campus universitarios ubicados en municipios diferentes.

En cuanto a las enseñanzas ofertadas, en el año 2011 se encuentran verificados 2.413 grados universitarios, 2.758 másteres oficiales y 1.680 doctorados.

El gasto público en Instituciones de Educación Superior respecto al PIB en España se sitúa en los niveles de la OCDE (1,2%) y el gasto por estudiante respecto al PIB per cápita en el 40%, frente al 41% de la OCDE. El gasto público en becas y ayudas al estudio se ha incrementado significativamente en los últimos años; en el curso 2010-2011 se han destinado 1.118,7 millones de euros a becas y ayudas para realizar estudios superiores.

La ratio alumnos/profesor de las universidades españolas (11.6) está por debajo de la media de la UE-19 (15.8) y de la OCDE (16.2).

No obstante, de nuevo el panorama desde el punto de vista de los resultados es bien distinto:

  • No hay ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo.
  • Tenemos un 30% de abandono universitario frente al 16% de la media europea. Lo que supone una pérdida de 2.960 M€ invertidos en capital humano sin retorno.
  • El 42% de las carreras universitarias tuvieron menos de 50 alumnos nuevos en el curso 2008-2009.
  • Sólo 33 de cada 100 estudiantes universitarios españoles obtienen su título sin repetir curso. La media de la OCDE y de la UE es de 38%.
  • La internacionalización de nuestras universidades es insuficiente – sólo un 4.6% de estudiantes extranjeros y una proporción aun más exigua de profesores extranjeros.
  • Sólo el 7% de los universitarios españoles cambia de distrito universitario, frente al 68% de EEUU y el 52% de UK.
  • El 93,3% de aquellos que obtuvieron una plaza en un departamento universitario entre 1997 y 2001 ya trabajaban en ese mismo centro antes de que se les fuera concedida.

Como consecuencia, el sistema no resulta muy eficiente ni en la capacitación de los titulados superiores ni en favorecer su empleabilidad. Dos muestras apenas de ello:

  • Los universitarios de 25 a 29 años sin trabajo representan ya el 20.8% de los parados en ese rango de edad.
  • Sólo el 15% de los doctores españoles trabaja en empresas privadas. En Europa, el 40%.

A la luz de estos datos resulta evidente que el sistema universitario español también necesita de un gran impulso reformista en pos de la mejora de sus resultados. Ahora más que nunca, dada la grave crisis económica que padecemos, debemos trabajar para que la Universidad retorne a la sociedad la gran cantidad de recursos que se ha destinado a la misma.

Hay que reconocer que la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior ha sido especialmente compleja por distintas razones. La primera, porque el modelo de universidad en el que se inspira Bolonia, que es el anglosajón, tiene poco que ver con nuestra tradición académica. En segundo lugar, porque el sistema universitario español arrastra desde hace años una notable falta de eficiencia que ha hecho más penoso aún el proceso.

Por todo ello, dicha reforma debe orbitar sobre tres puntos esenciales: búsqueda de la excelencia, competitividad e iternacionalización.

Me propongo constituir a la mayor brevedad un Consejo de Expertos de Alto Nivel para abordar estos temas. Estará formado por expertos universitarios de muy diversos campos, y deberá facilitar –en un marco temporal breve, de cinco o seis meses- un diagnóstico y recomendaciones de reforma del sistema bajo la triple orientación arriba señalada.

En este proceso de reflexión vamos a trabajar, como no podía ser de otro modo, con dos órganos esenciales del Sistema Universitario Español: el Consejo de Universidades y la Conferencia General de Política Universitaria. Por supuesto también lo haremos con el Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado.

Nuestra intención es que ese Consejo de Expertos esté operativo en marzo, que realice un diagnóstico de la situación y proponga líneas de actuación, siguiendo como ejemplo los sistemas de gobernanza y las reglas de juego de las Universidades de prestigio internacional, que pasan por:

  • Implementar sistemas de evaluaciones externas que valoren la actividad docente e investigadora. E incentivar con complementos y dotaciones las evaluaciones positivas.
  • Promover la investigación de calidad en nuestras Universidades, para que sean generadoras de conocimiento al más alto nivel, se prestigien internacionalmente y atraigan a los mejores estudiantes de todo el mundo.
  • Fomentar la especialización de las Universidades en diferentes áreas de conocimiento donde puedan ofrecer un producto único, optimizar la oferta de títulos, y promover sinergias entre las universidades (desarrollo de laboratorios y otras instalaciones comunes, oferta conjunta de títulos, etc).
  • Fomentar la inversión privada, que en España representa sólo el 0.7% de la financiación de las universidades y en la UE es el 1.2%. En este punto será de gran utilidad la Ley de Mecenazgo que prepara el Ministerio y que desarrollaré en mi comparecencia del jueves.
  • Búsqueda de fórmulas para superar el déficit de transferencia de conocimiento y tecnología al sector productivo, para que la Universidad sea una herramienta de fortalecimiento de nuestro tejido empresarial.
  • Potenciar la internacionalización y la participación creciente de las universidades en la sociedad del conocimiento globalizado.

EL GOBIERNO DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS EN TIEMPOS DE CRISIS. I y II.


Los dos artículos que siguen son una  reflexión sobre el gobierno de la universidad en estos  tiempos  y cuáles serían las medidas que a mi entender se deberían tomar para hacerla más eficaz socialmente. Espero que os interese y si es posible genere un debate.

Los artículos surgieron tras leer el informe de unos expertos y, en menor grado, un artículo del Prof. Valcárcel donde se emplea el término gobernanza.

Pueden consultarse en:

http://www.educacion.gob.es/dctm/ministerio/horizontales/prensa/documentos/2011/10/informe-finaleu2015?documentId=0901e72b80f610c2

http://www.diariocordoba.com/noticias/educacion/el-chocolate-del-loro-en-uco_671177.html

He enviado los artículos al Día de Córdoba, y según me han dicho lo publicaran uno de estos días, pero me adelanto y los cuelgo antes en este foro.

Un abrazo

Diego

EL GOBIERNO DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS EN TIEMPOS DE CRISIS. (I)

Se han incrementado las voces de élites universitarias que reclaman un cambio en el modelo de gobierno de las universidades públicas. Modelo que consideran ineficaz y, lo peor, asambleario. Estas élites proponen un nuevo modelo de “gobernanza”, como les gusta llamarlo. La “gobernanza” es el sinónimo de gobierno que se usa para reducir el autogobierno universitario e introducir criterios empresariales en la gestión, como la rentabilidad económica en la educación y el conocimiento.

 Los planes del modelo neoliberal de la economía, para las universidades públicas españolas, no son otros que hacerse con su control. La privatización de las universidades públicas no puede seguir el modelo utilizado con otras empresas públicas. Se trataría de hacerse con su gestión, sin costo alguno, implantando un modelo de gobierno, donde los rectores, cuenten con una completa autonomía para seguir el dictado de los mercados.

 La nueva “gobernanza” se presenta como la solución para una universidad pública, inmersa, sin lugar a duda, en una crisis, con un profesorado y alumnado desorientado e incapaz de ver más allá de las necesidades del día a día.

 La crisis de la universidad pública es una consecuencia más de las políticas que el sector financiero está imponiendo para pagar la supuesta deuda que tenemos con los mercados. La introducción del proceso de Bolonia, que ha sido pilotado por muchos de los que ahora reclaman un cambio de “gobernanza”, ha tenido el efecto de desestabilizar de forma consciente al sistema universitario público.

 Hemos de recordar que el gobierno de nuestras universidades recae en los Consejos de Gobierno que actúan de hecho como Consejos de Administración, con la particularidad de que no lo forman los mayores accionistas, cosa imposible en tanto las universidades sean de titularidad pública, sino miembros de la universidad, elegidos cada cuatro años.

 El carácter asambleario del que se culpa al gobierno universitario vendría dado por el Claustro, pero este no tiene capacidad de gestión, el Claustro en la universidad se reúne anualmente y el rector de turno presenta una memoria a la que se pueden hacer propuestas. En nuestra universidad, en la historia reciente jamás se sometió a votación propuesta alguna.

 En un país, y especialmente en una comunidad como la andaluza, con una clase política omnipresente y omnipotente, un empresariado habituado a las subvenciones y una sociedad civil débil es difícil que la gestión universitaria destaque por la eficacia, la transparencia y la asunción de responsabilidades.

 A pesar de ese marco social, el gobierno de las universidades públicas ha funcionado positivamente durante décadas y no ha sido hasta la introducción de nuevas funciones, relacionadas con el modelo económico neoliberal, primero por la LOU (2001) del PP y después, por la modificación del PSOE (2007), cuando se empieza a cuestionar el autogobierno universitario.

 Un paso hacia ese modelo, ha sido evitar las molestas asambleas, léase Claustros. En la universidad cordobesa no se han celebrado los claustros de 2006 y 2010 que recogían sus Estatutos y jamás tuvo lugar un claustro para tratar la aplicación de un proceso como el de Bolonia que tantos cambios de gestión implicaba.

 Otro paso dado en la dirección neoliberal es fomentar que grupos de profesores con sustanciosos  complementos económicos, actúen como si fueran propietarios de las diversas áreas de gestión de cada universidad.

 Así el capital financiero y las élites universitarias que piden un cambio en la “gobernanza” están encontrando un campo propicio para establecer su modelo neoliberal y apropiarse de las universidades públicas. Para ello se propone al gobierno la designación del rector de entre esas élites, autoproclamadas de excelencia y que pondrá a las universidades al servicio de los poderes económicos que lo hayan aupado al poder.

 Las necesidades que una sociedad como la andaluza, con una tasa de paro de más del 30%, tiene de una universidad pública eficaz van más allá del mero cambio de “gobernanza” que defienden, en su exclusivo provecho, las élites universitarias y el capital financiero. Los principales problemas que afectan a la universidad pública no han sido creados por la forma de gobierno, son responsabilidad de las autoridades nacionales y autonómicas; como la creación y mantenimiento de centros y títulos repetidos, la falta de transparencia en la selección del profesorado, los problemas de  financiación,…

 Quien quiera abordar seriamente la mejora de las relaciones de las universidades públicas con la sociedad que las sustenta debería tener en cuenta dos realidades. Primero, que estamos en una sociedad con un sector económico privado incapaz de absorber la cantidad de titulados que formamos. Los sectores empresariales, apoyados en la innovación y el conocimiento, sus destinatarios naturales son escasos. Y segundo, los recortes en la financiación pública, impuestos por el modelo neoliberal, producirán la disminución del empleo público para titulados, su principal fuente de empleo, lo que aumentará el paro o el subempleo de los mismos.

 Dejo para más adelante los cambios que a mi entender deberían acometerse en las universidades para dar respuesta a las necesidades de la sociedad andaluza.


 

EL GOBIERNO DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS EN TIEMPOS DE CRISIS. II

Las propuestas de cambios en la forma de gobierno de la universidad española, usualmente se hacen considerando que es posible tener una universidad de alto nivel, habitualmente referido más a la investigación que a la docencia, al margen del tipo de sociedad donde se integran.

 Los cambios que según mi criterio necesita el gobierno de la universidad pública se contienen en una idea básica. Hagamos que sea la sociedad en su conjunto, y no las élites universitarias, ni el mercado, léase capital financiero, la que determine el tipo de universidad que desea y qué profesionales y qué conocimientos necesita para aumentar su bienestar.

 Para cumplir con el objetivo de insertar la universidad en la sociedad, el gobierno de las universidades deberá asentarse en tres pilares. 1º La administración nacional y/o autonómica, que gestione la estructura del sistema universitario. 2º El autogobierno universitario que gestione el funcionamiento de la actividad docente y/o investigadora y 3º Un patronato de carácter local que gestione los aspectos financieros y de personal y sirva para acercar la universidad a la sociedad  donde se ubique.

 La administración sería la responsable de regular el número de centros, titulaciones, tasas, el modelo de selección del personal y los planes plurianuales de financiación. El autogobierno universitario, con su rector y demás cargos, elegidos entre sus miembros, se ocuparán de la organización docente e investigadora con la más absoluta autonomía, integrándose en este autogobierno tanto el profesorado como el alumnado y el resto de trabajadores. El patronato local estaría formado por personas nombradas por la administración de entre los diferentes sectores de la sociedad y no solo del empresarial. Este patronato entenderá de la estructura y retribuciones de las plantillas, así como de la gestión económica, que incluirá todos aquellos fondos públicos o privados conseguidos por y para la universidad.

 Este modelo organizativo responsabiliza a la administración de mantener o reducir el número de universidades y titulaciones. En caso de reducción del número de universidades se debería mantener un campus universitario en cada provincia, pero siempre buscando  la racionalización de las inversiones públicas.

 El autogobierno universitario permitirá una gestión independiente de las actividades y estructuras docentes e investigadoras, eliminando la autogestión en cuestiones relativas a las condiciones de trabajo. Pudiendo cogestionar junto con el patronato aquellos fondos que los miembros de los diferentes colectivos consigan por su actividad docente e investigadora.

 El patronato local, se convertirá en el verdadero motor de cada universidad o campus. Será el responsable último de que la universidad o el campus sea una herramienta eficaz para el entorno social, incluso si es posible para entornos más alejados. En él ocuparía un lugar destacado el sector empresarial que aporte experiencias en actividades innovadoras. Al ser responsable de la organización de las plantillas y de la gestión del presupuesto, este patronato deberá contar con una organización capaz de llevar a cabo sus funciones de forma eficaz, y deberán responder de su gestión ante las autoridades.

 Este modelo, que mantiene el autogobierno universitario, pretende implicar a la sociedad en la gestión de su universidad, evitando que la gestión de la actividad docente e investigadora caiga en manos de expertos, bien nombrados por los cargos políticos o por las élites universitarias.

 Nuestro país en los últimos diez años ha incrementado las inversiones públicas en universidades. Esto se ha visto reflejado especialmente en un aumento de la oferta de titulaciones, y en el crecimiento del número de publicaciones científicas, “papers”, de los que son autores nuestros profesores.  Es hora de que la universidad y la ciencia que se realiza en ella, conozca y aporte soluciones a los problemas que tiene la sociedad y no solo nuevos títulos y “papeles”. Y que esta sociedad, a su vez, descubra cómo puede conseguir una universidad más eficaz para aumentar su bienestar, abandonando el sueño de una universidad de excelencia al servicio del desarrollismo económico propuesto por los mercados.

 No creo necesaria una nueva ley de universidades, dos leyes en 10 años no han hecho sino empeorar la situación. Necesitamos pocas normas pero que se cumplan. Como ejemplo tenemos el problema de la endogamia universitaria. Para su disminución bastaría un gobierno que estuviera dispuesto a aplicar en las universidades una ley de 1992, aún vigente, sobre el Régimen jurídico de las Administraciones públicas, que en su artículo 28 regula las causas para abstenerse de formar parte de tribunales, o para ser recusado si se forma parte ellos, entre otras estaría el tener “interés personal” en el asunto o una “relación de servicio” con persona interesada directamente en el asunto.  ¿Hay más relación o interés que ser director de la tesis del opositor, coautor de trabajos con el opositor o convivir en el mismo departamento con el opositor? La aplicación de esta ley anularía más del 95% de los actuales tribunales, y ello sin tocar la vigente ley de universidades.

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¿COMIENZA UNA REBELIÓN CONTRA LAS PANTOMIMAS?



Pello Salaburu: Carta enviada a las Rectoras y a los Rectores de las universidades públicas españolas

Pello Salaburu ha sido Rector de la Universidad del PaísVasco.

Estimado amigo:

Te envío esta carta preocupado por la situación en la que estamos dejando entre todos al sistema universitario español. Escribí hace unos días un artículo que apareció publicado en algunos periódicos del grupo Vocento (1). Recibí a continuación más de un centenar de cartas. Es lo que me ha llevado a ponerte esta nota.

Conozco por propia experiencia lo difícil que resulta a veces tomar decisiones en la soledad del despacho rectoral: terminé mi mandato como rector de la Universidad del País Vasco hace ya más de diez años, en aquellos años de plomo en Euskadi. Cuando dejé el cargo me hice a mí mismo el firme propósito de que jamás criticaría el trabajo de mis colegas en el futuro: soy de los que piensa que todos tenemos nuestro momento, lo hacemos bien o mal, pero cuando cerramos la puerta y decimos adiós, el momento deja de pertenecemos. Así que mi carta no es una carta de crítica.

Es, sin embargo, una carta de petición. De petición para que actúes, junto con tus compañeros, antes de que esto acabe en un desastre, como tiene toda la pinta. La idea de Bolonia fue magnífica, y muy necesaria, viendo en lo que nos estábamos convirtiendo. Pero la hemos destrozado, la estamos destrozando. Creo que entre el Ministerio y la ANECA, y la aquiescencia de la comunidad universitaria, fundamentalmente por el papel callado y sumiso que han adoptado los rectores, estamos dando al traste con algo que podía haber sido una oportunidad magnífica para articular el sistema desde fundamentos más sólidos. Pero hemos convertido Bolonia en burocracia, en papeleo, en pérdida de tiempo y energías y en un motivo de monumental enfado entre nuestros mejores profesores e investigadores. Todo esto va a acabar con el resto de ilusiones que pudieran quedar entre los académicos y terminará convirtiendo la universidad en algo esencialmente peor. Nadie en Europa hace nada parecido a lo que hacemos aquí: cualquier especialista que se haya tomado la molestia de estudiar un poco el tema te lo dirá. ¿Se imagina alguien a un responsable de una titulación en Cambridge rellenando formularios de competencias? Y pongo Cambridge porque nos insisten, una y otra vez, que tendamos a parecernos a las mejores, aunque hacen lo posible, de forma sistemática también, para alejarnos de ellas. Puedes poner ahí el nombre de cualquier universidad de cierto prestigio, de Europa o de fuera de Europa. En España la universidad se está manteniendo a pesar de nuestros responsables políticos, y no gracias a su ayuda. Estamos perdiendo todos demasiadas horas, lo sabes mejor que yo, con auténticas tonterías y soberanas estupideces que nos llevan al precipicio.

Por eso te pido que actúes. Y que actúes negándote a participar en este saínete, comunicando al ministerio que te niegas a rellenar más formularios y a participar en ese estercolero de competencias, porcentajes, justificaciones, sistemas de evaluación y remedos de programas que nadie va a cumplir, porque nadie tiene intención de hacerlo.

Que actúes solicitando al ministerio que nos deje ocupar esas horas, tan necesarias, en atender al estudiante, en trabajos académicos o investigando. Que no nos haga perder más el tiempo, los nervios y la paciencia con esquemas de comportamiento completamente ajenos a la buena tradición universitaria. Que actúes pidiéndole un cambio radical en esos absurdos sistemas de verificación previos (mucho más propios, por cierto, de regímenes totalitarios) sustituyéndolos por sistemas de evaluación posterior, con petición de responsabilidades, que es lo que se hace en el mundo.

Nos estamos cargando una buena oportunidad. Te pido que actúes, que te plantes, que digas “Hasta aquí hemos llegado” y manifiestes en público que el rey está desnudo. Te pido que actúes como lo que se supone que eres: un líder universitario, no una pieza más de un engranaje que hace tiempo está atascado.

Como algún día alguien se pregunte cómo fue posible que en la universidad española se cometieran tantas torpezas sin que casi ningún universitario dijera nada, espero que también encuentre nombres de personas que hicieron gala de poseer un poco de sentido común.

Muchas gracias por tu atención, y recibe un cordial saludo

Pello Salaburu

(1) http://www.diariovasco.com/v/20111004/opinion/articulos-opinion/cuando-rebelar-rectores-20111004.html

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